
Hoy me desperté por segundo día consecutivo en el
hostel de Glenwood. Si bien la idea era terminar con los trámites del papelerío que exige el estado de Colorado para alquilar una vivienda ayer, el asunto se estiró y aquí estamos. Lamentablemente hoy es 23 de noviembre, día de acción de gracias (thanksgiving day).
Escribo recién hoy porque estoy un poco más sereno. Los últimos días fueron un poco desordenados, tanto en mi cabeza como fuera de ella. Me costó mucho poner los pies sobre la tierra. Estaba colgado de una palmera, cabeza abajo, y bien es sabido lo complicado que es escribir en ese estado.
La cuestión es que me levanté tempranito, tipo 8 para ir a aspen bien temprano y hacer mucho barullo para que me dejen entrar de una vez por todas a
Marolt. Decidido a romper las pelotas, me bañé, cepillé los dientes y me cambié... ba, cambiarse es un decir, me volví a poner la misma ropa que traía puesta el día anterior... y el anterior. Es que hace tres dias que ando con la misma ropa, aquella con la que despedí a Pablito, Santy, Sabine, mi viejo y mi hermana mayor en Ezeiza. Si bien me bañé un par de veces, debo admitir que no fue suficiente y ya empezaba a sentirme un tipo sucio y bastante desalineado.
Me salteé el desayuno por tener el estómago cerrado y una hora y media después estaba en aspen, frente a la "
housing office". Qué decepción al ver que la puerta estaba cerrada y un cartel que anunciaba que iba a estar cerrada, hoy y mañana por culpa del dia de gracias. Mierda me dije. A replantearnos todo. Voy a la biblioteca y de ahí llamo al Manager de Marolt, y le rompo las pelotas para que me de el departamento. Llego a la biblioteca y, para variar, estaba cerrada ("como culo de muñeca" diría mi amigo Mauri). No había nada que hacerle. Me replanteo la jornada. Trato de ubicar a lulú (amiga de mi hermana a la que le traje unos alfajores y unas revistas) para ver si me podía dar una mano. Ella vive en Aspen y el día anterior me había dicho que hoy era su dia libre, y me iba a poder ayudar si necesitaba algo. Fui a
Ruby Park para ver si podía utilizar el teléfono público, y lo hice, pero me tragó las monedas y no me dejó comunicarme con nadie, así que le pedí a la chica que vendía los tickets para los bondis que me prestara el tel de la estación. Llamé a lulú y me dijo que se estaba yendo a Snowmass a esquiar, me preguntó si tenía que dejar las valijas o algo, y después me dijo que se las deje a una amiga de ella que trabaja ahí cerca, y que también le deje los alfajores. Flor de amiga pensé... y luego me dí cuenta que no era mi amiga ni nada. La amiga de L. se llamaba Florencia y trabajaba en el hotel Laredo. Esta chica, no tan chica, me ayudó a contactar a John, pero por ser día de acción de gracias, no me abrió el depto. Me dijo que fuera mañana a las 9 am.
Tomé mis valijas, le dejé los alfajores a Flor y me fuí a Ruby Park. Justo salía el bondi a Glenwood, pero pensé que sería apropiado pasar antes por el aeropuerto para chequear que estuvieran mis valijas allí. En la misma parada se bajó un tipo y cruzamos juntos la calle. Acá es muy normal saludar a todo el mundo, y ponerse a charlar con cualquiera. La gente es muy amable y curiosa de la gente de otros lados. Así que este tipo me contó que estaba yendo a alquilar un auto para ir a Vale, y que si quería me podía dejar en Glenwood, previo paso por la casa de un amigo que quería que conociera a sus vecinos (se, yo puse la misma cara, pero pensé que me estaba cargando).
Mis valijas estaban en el aeropuerto, así que rápidamente me dispuse a abrir una y buscar algo de ropa limpia. La mala noticia es que inmigraciones violentó una de mis valijas que estaba cerrada, con lo cual ahora cuento con una valija menos. Pero, como son muy considerados, me dejaron una carta adentro, explicándome por qué la hicieron pelota.
Cuestión es que agarré algo de ropa limpia y me cambié en el baño. El tipo este, que a esta altura tenía nombre, se llamaba Bob, me miraba medio extrañado, y después me explicó que no sabía que estaba haciendo cambiando ropa de una valija a otra... me parecía a Tom Hanks en "
La Terminal".
Bob aparentaba 30 y pico, pero tenía 45. Se dedicaba a la construcción y tenía una casa en la base de
aspen Ajax , la montaña que está pegada a Aspen, la más top si se puede decir que hay una más top que las otras. El viaje se pasó rápido, pasamos por la casa de Bill, el amigo de john, ex dentista que a raíz de una infección en el cerebro algunas partes de su cuerpo se volvieron un poco insensibles, y ya no podía practicar la profesión. Lo que hacía ahora no lo entendí bien, pero vivía bien. Muy macanudo. Después fuimos a ver a su vecina, una mina de 50 y pico bien mantenida a la que le gustaba dar abrazos. No solo lo abrazó a Bob, a quien no conocía, salvo por lo que Bill le podría haber contado, sino que también me abrazó a mi, que era un tipo que aparentemente "vivía en el aeropuerto de aspen". Era todo muy bizarro como dijo Bob un par de veces, y todos nos reíamos. Lo más gracioso es que ambos (Bill y la mina, y luego lo hizo Bob) me invitaron a pasar thanksgiving con ellos (se ponía cada vez más y más bizarro), y parecían ser sinceros con la invitación. La rechacé porque iba a estar muy colgado, y porque quería estar un poco más relajado. Bob se dirigía a Vale a pasarla con un amigo, Vincent (otro bon vivant gigoló como el) y unas muy tentadoras amigas de Las Vegas. Como pegamos buena onda, cuando me dejó en Glenwood, me dio su mail y su teléfono para que lo llame si necesitaba algo. Me dijo que si mañana no conseguía ir a Marolt, me invitaba a su casa a pasar la noche. No se confundan, no fue una propuesta gay.
En el hostel no les causó sorpresa alguna volver a verme. Sabían que lo haría porque en Thanksgiving day está tooooooodo cerrado. Estaban todos cocinando para la noche. Pavos, tartas, tortas, pies y cosas por el estilo. Todos cocinaban, incluidos los huéspedes. Yo, cansado como estaba me rajé a conectarme y ver si tenía algun mail importante.
A la noche, durante la cena, conocí a un par de suizos y un sueco con los que charlé toda la noche. Los invité a Marolt si me daban mañana la llave, a que paren allí mientras estaban en Aspen.
Mañana puede ser un gran día...
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