domingo, noviembre 05, 2006

Dias que "volan"

Pucha si pasará rápido el tiempo, que ayer fue lunes y hoy ya estamos a sábado. Comparada con otras, esta semana estuvo por demás agitada, corriendo de un lado para el otro, haciendo trámites para poder viajar cerca del 20 de noviembre.
Qué desorganicación que tienen los organismos estatales a la hora de explicarle a uno lo que debe hacer para salir del país. Mamita. Si bien mi caso no es común, a veces pareciera que no hubiera antecedente. Me mandaron de aquí para allá, transpiré gotas gordas como los granizos de la última vez, esos que dejaron medio parque automotor del conurbano bonaerense con bollos de lo más simpáticos.
Esta noche despedimos a Mariela que se va a España de vuelta a continuar con sus estudios. Estuvo poco tiempo, o mucho, pero yo la vi poco. Solo una vez y de casualidad. Igual me alcanzó para contagiarme esas ganas de vivir en libertad en un lugar donde la libertad no es solo estar seguro adentro de tu casa. Qué ganas de vivir experiencias diferentes. Se me viene a la mente algo que leí hoy de otro blog "Cerrar los ojos y decir sí. Dar el salto y estar en aire.". Tal vez no dice mucho, pero todo depende de las experiencias de quién lo lea. Yo tengo vértigo. Hasta los 14 años me caí tres veces de alturas superiores a los 2 mts. Por suerte, por gracia divina, por buenos reflejos, por saber caer, o vaya a saber uno por qué, nunca tuve graves consecuencias, salvo las psicológias. Sin querer, por error y una, por mi hermana. Creo que de ahí debe venir el temor. Igualmente hace unos años, en brasil me tiré de una cascada de 15 metros (metro más, metro menos). Y si bien me costó algunos minutos el dar el salto, al estar en el aire sentía una mezcla de sensaciones. El miedo, que casi me paraliza las piernas al saltar, la sensación de ir al frente "no matter what", la velocidad, la caida libre, el ser pájaro durante el breve lapso que estuve cayendo, y al final el desahogo abajo del agua, con un grito encendido por el incendio de ese miedo que fue apagado por el agua. De todos modos, sólo me tiré una vez, fue demasiada emoción para una tarde...y ademas... soy muy cagón!
También tuve una sensación similar, interpretando la frase un poco más metafóricamente, cuando largué el laburo el año pasado para irme unos meses a trabajar en Aspen. Si bien no lo ví de esa manera en ese momento, el bocho me lo hizo ver, cuando me dijo que le faltó "coraje" para hacer lo mismo. Igual no comparto, el bocho tiene más coraje que muchos otros. Lo que tenía eran responsabilidades morales, ahora ya extintas.
Esta entrada se me había borrado y la tuve que reescribir, creo que me quedó mejor que la primera vez. Nunca lo sabremos. Nunca, el tiempo muere y no resucita. Cierro los ojos y voy al club, partido bravo el de hoy. Vienen mi abuela y mi mamá a verme. Raro. Las invité yo. Más raro todavía.